China da inicio a la construcción de la presa hidroeléctrica más grande del mundo, generando tensiones regionales
- Maria Esperanza G.

- 22 jul
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Tíbet, China. Las autoridades chinas han comenzado la construcción de la que será la presa hidroeléctrica más grande del mundo, un megaproyecto ubicado en el curso superior del río Yarlung Tsangpó, en la Región Autónoma del Tíbet. La obra, conocida como la Central Hidroeléctrica de Motuo, ha despertado una creciente inquietud en India y Bangladesh debido a su posible impacto ambiental y geopolítico.
La ceremonia de inicio de construcción fue encabezada por el primer ministro chino, Li Qiang, según informaron medios estatales. Con una inversión estimada en 1,2 billones de yuanes (aproximadamente 167.000 millones de dólares), la central pretende superar en escala y capacidad a la ya imponente presa de las Tres Gargantas. Se espera que genere hasta tres veces más energía que esta última, marcando un nuevo hito en infraestructura hidroeléctrica global.

Un proyecto con implicaciones regionales
El río Yarlung Tsangpó nace en el Tíbet y atraviesa un territorio clave del Himalaya antes de fluir hacia el sur, ingresando a la India como el río Siang y luego convirtiéndose en el Brahmaputra. Finalmente, desemboca en Bangladesh, donde toma el nombre de Jamuna. Dado su carácter transfronterizo, cualquier alteración significativa en su curso o caudal podría tener efectos directos en millones de personas en el sur de Asia.
India ha manifestado su preocupación por el potencial uso estratégico de esta infraestructura por parte de China. Un informe del Lowy Institute, publicado en 2020, advirtió que el control de los ríos del Tíbet concede a Pekín una influencia crítica sobre la economía y seguridad india.
El ministro jefe del estado indio de Arunachal Pradesh, Pema Khandu, expresó recientemente que la presa representa una "amenaza existencial" para las tribus locales, en particular la tribu Adi, cuyas tierras y medios de vida se verían gravemente afectados por posibles descargas repentinas de agua o alteraciones hidrológicas provocadas por la represa.
“Supongamos que se construye la presa y se libera agua repentinamente; todo nuestro cinturón en torno al Siang quedaría destruido”, alertó Khandu.

Respuesta diplomática y planes de contención
Desde Nueva Delhi, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha comunicado su inquietud a las autoridades chinas, solicitando mayor transparencia y consulta en torno al megaproyecto. Como medida preventiva, India planea levantar su propia presa hidroeléctrica en el río Siang, la cual serviría de amortiguador hidráulico ante posibles emergencias o manipulaciones río arriba.
Por su parte, Bangladesh también ha elevado sus preocupaciones al gobierno de China. En febrero de este año, funcionarios de Daca enviaron una carta formal solicitando detalles sobre los planes de construcción y su posible afectación al sistema fluvial regional.
Ingeniería extrema en el cañón más profundo del planeta
La presa estará ubicada en el cañón del Yarlung Tsangpó, considerado el más profundo y largo del mundo. Específicamente, se desarrollará en la llamada “Gran Curva”, un tramo donde el río ejecuta un giro en forma de U alrededor del monte Namcha Barwa, descendiendo cientos de metros en altitud.
El plan contempla perforar túneles de hasta 20 kilómetros de longitud a través de la montaña para desviar el curso del agua y crear un sistema de cinco plantas hidroeléctricas en cascada. La electricidad generada será destinada mayoritariamente a regiones fuera del Tíbet, aunque parte de ella abastecerá las necesidades locales.
Este proyecto se enmarca dentro de la política de “xidiandongsong” (enviar electricidad del oeste al este), promovida por el presidente Xi Jinping, con el objetivo de aprovechar los recursos del oeste rural de China para alimentar las crecientes demandas energéticas de sus metrópolis.
Preocupaciones ecológicas y sociales
Aunque el gobierno chino presenta la obra como un avance para el desarrollo sostenible y la autosuficiencia energética, diversas voces críticas alertan sobre su impacto ecológico y social. Activistas tibetanos y organizaciones defensoras del medio ambiente señalan que los valles del Tíbet, conocidos por su biodiversidad, podrían quedar inundados, y que los riesgos sísmicos de la región hacen particularmente peligrosa la construcción de represas a gran escala.
A esto se suma la denuncia de represión estatal frente a protestas locales. En 2023, cientos de tibetanos fueron arrestados por oponerse a otro proyecto hidroeléctrico en la zona. Según la BBC, algunos manifestantes fueron golpeados y gravemente heridos durante los operativos de detención.
Fuentes: BBC News, Lowy Institute, Xinhua, PTI, Ministerio de Asuntos Exteriores de India.








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